Bien, después de todo lo que renegó Tito para conseguir los cojinetes legítimos, y la gente de la rectificadora recién pudo darle el toque final al trabajo, un buen día, llegaron las cosas nuevas al taller.
Acá una imagen de los principales elementos recién bajados de una camionetita.

Apoyamos las cosas en un banco de trabajo, y al rato con Axel, montamos el cubre-volante al block, y los instalamos en el banco de armado de motores.

Como verán a la izquierda de la foto, se ve la coupé de Tito, muy entusiasmada con la llegada de su corazón.
A esta altura del partido se dieron cuenta que acá se hizo una elección muy clara: el motor vino desarmado. Acá la cosa se divide en dos. Una mitad de la biblioteca está a favor que te lo entreguen todo armado, lo tirás, y lo despachás de una. Se hace cargo de todo la rectificadora, pero el b_____ del mecánico tendrá que volver a sacar motor afuera, y tener apoltronado en un rincón un pedazo de fierro de unos 15 m3 ocupándole espacio en su taller.
La otra mitad de la biblioteca, que es a la que pertenezco por haber aprendido con Humberto es que te manden todo desarmado. Porque el mecáncio (y acá es donde hay diferencia sustancial) sabe de verdad y empieza a medir todos y cada uno de los trabajos desarrollados en el motor. ¿Se entiende?. Si vos confiás ciegamente en la rectificadora y sus muchachos que puede ocurrir, un día se levantaron con el pie izquierdo, ¿porqué no?, entonces te lo mandan semi armado o todo armado para colocarlo. Vos "dormís como un bendito" de lo que hay dentro del impulsor, ¿Se pone duro para arrancar?. Como decía el negro DOLINA, "lo tirás por la bajada de Bancalari para que arranque".
Rápidamente el hecho de haberlo traído desarmado, se justificó ampliamente. En primer lugar, una tarde paso, y estaba Humberto solo con el block en el banco de armado y el cigüeñal colocado, recién torqueado. Le pregunto: "¿gira a mano?". Sí. Fijáte vos mismo.
Claramente el trabajo en el cigüeñal estaba muy bien hecho, la alineación de bancadas estaba perfecta, pero...
Humberto empieza a medir el axial del cigüeñal. Es decir el movimiento hacia atrás y adelante. Medía unas 0.30 mm. Incluso yo sentí el golpecito del cigüeñal empujándolo hacia atrás o delante. Imaginen al nivel de precisión que se trabaja en el motor. Bueno, me lo cargué y se los llevé a la rectificadora. Como me explicaba el mecánico, el motor así, iba a arrancar perfectamente, pero, se iba a sentir ese golpe, agravándose con el correr del tiempo.
En pocos días estuvo listo para seguir con todo y con una lez aún menor a las 0.10 mm.
Otro detalle que más de uno habrá notado es que si bien giraba a mano, ofrecía una mínima resistencia. A Humberto le pareció lo mismo, y también corrigió el mismo ese detallecito.
Esto es lo que hace a un correcto control del armado. Esto es lo que hace a que un motor tenga el rendimiento correspondiente. En una rectificadora, tapada de trabajo, donde vaya uno a saber si alguien controla al armador, estas cosas pueden pasar. Acá no quisimos. Tito merecía las cosas bien hechas, por el enorme esfuerzo que estaba haciendo. Saludos.
